Hello, my name is Pablo and I am a machine that types. I, unfortunately, cannot call myself a “typing machine”, as this name has already been registered and trademarked. Not by the producers of the kind of typing machines you are thinking about right now, but rather by a weight-loss method I don’t feel like describing, nor linking right now.
Therefore, I have now taken to call myself a type-type-type type, a tippy-tappy guy, well, you know, a tippy-tappy robot. But we robots would like to be known as guys (or gals) too, you know?
There’s actually a big movement for robot personality rights starting in Massachussetts, which you should really check out if you’re interested in knowing more.
Well, that was a very obvious statement, of course you should check the movement out, if you are interested in it. I apologise. My software for detecting and avoiding obvious statements is still in beta-phase. But I am, indeed, trying to improve.
So, yeah, I’m a typing robot, a writing automaton, but with heart, and passion, and drive, and great spelling prowess. Yes, sometimes I do ¬·%&01null:void>[/1245:gate, wha?] er, jam. But it’s nothing that a little gentle tap to the head can’t solve.
Anyway, I just wanted to let you know that I am here to supply any of your writing needs, should you have any of them.
No sé bien en qué creía mi mamá. De niño evitaba decírmelo para no obligarme a seguir sus pasos, para dejarme escoger por mi cuenta. Sé que nunca iba a iglesia y que pensar en cementerios la llenaba de tristeza.
Lo sé porque nos dijo que quería que la cremáramos y así lo hicimos luego de una misa católica de despedida que se sintió rara, pues en ella escuché cantos religiosos que no sabía que existían, y no conocía su existencia porque ella siempre se resistía a la liturgia.
No sólo a la liturgia, sino al protocolo en general, a la burocracia, al papeleo innecesario, a la organización piramidal de la fe. Si alguien en Tibú creía en Dios y pensar en su existencia le llevaba felicidad, ¿por qué su fe tenía que ser validada por un tipo en Roma?
Bueno, no sé si eso era lo que pensaba, porque nunca me lo dijo. Cada vez que le preguntaba qué había más allá, me pedía que le contara mis propias conclusiones y me sugería no imponérselas a nadie más.
Un día en una hamaca comencé a pensar que no había dios y que no había razón para escribirlo en mayúscula y a ella le pareció muy bien. Otro día, jugando sobre un tapete que tenía el dibujo de una pista de carros, pensé que quizás dios sí existía, pero no era como lo pintaba la religión, y a ella también le pareció muy bien.
En la casa no teníamos ninguna Biblia, pero mi mamá tenía dos Coranes, porque quería entender mejor esa “ley” con los que algunos allá aprovechaban para imponerse sobre los incautos y otros acá usaban para estigmatizar la otredad de los diferentes.
Estudiaba ambas ediciones, una al lado de la otra, intentando descubrir entre las sutiles diferencias de las traducciones el árabe original y la supuesta palabra sagrada de Alá.
Si le preguntaba si creía en el Islam, me decía que no sabía, que la verdad no estaba segura de en qué creer y en que no, porque el mundo era muy raro y había muchas estrellas en el cielo y uno nunca sabía qué podría pasar.
No sé por qué le interesaban más unos dioses que otros –quizás, porque, a pesar de la distancia, como las estrellas que se quedaba viendo en sus libros, unos le brillaran más que otros–, pero sé que no le gustaba la burocracia.
Y sé, pero esto lo sé porque lo vi de frente, que no le era simpática esa horda de uniformados encargados de esparcir el mensaje vaticano por este mundo infeliz, ese mensaje encargado de hacerle la vida más miserable y complicada a quienes viven miserable y complicadamente.
Sé que creía en el sexo antes del matrimonio, en la importancia de la promoción de la educación sexual, en el orgasmo femenino, en los derechos de los homosexuales, en la libertad en general y en tantas otras cosas que la burocracia apostólica romana confunde con afrentas a un dios difuso.
Pero nunca supe si creía en Dios, o en algún dios, o en Alá, en la Razón, o en cualquier otra cosa, como en el poder del rezo, o en la fiabilidad del Almanaque Bristol, o en frotarle la panza a Max Caimán.
Sólo sé que cuando nací mandó a hacer una carta astral, quizás por diversión, quizás por preocupación, quizás por diversión, y el curandero, o brujo, o zodiacóologo, o como se llame la persona que haga estas cosas concluyó:
Su hijo será escritor.
Y aquí sigo, torpemente. Intentando sacarte de las cenizas.
Hace poco la Revista Bacánika (para la que escribo una columna mensual) me pidió que mandara una frase que probablemente podría pronunciar alguna figura internacional si dicha persona hubiera nacido en Colombia.
Una frase me pareció muy poco para capturar la belleza de tener a un Bill Clinton colombiano, así que aquí les comparto cómo habría sido el discurso (que dio justo antes de su State of The Union de 1998) en el que mencionó a cierta señorita llamada Monica, de haberlo dado en Colombia.
Algún día de 1998
Buenas.
Hillary, los niños y yo queremos darles las gracias a todos por venir. Este gobierno, a pesar de ser para y por nuestro glorioso partido, el partido del progreso, ha trabajado muy duro para promover el acercamiento y la unidad de la nación en estos asuntos, y el resultado de todo esto es que hoy es un día muy feliz para todos.
Le agradezco a la Primera Dama por todo su trabajo en este tema que trataremos hoy, en el que ha invertido esfuerzos desde que la conozco, en el que ha puesto todas sus esperanzas, lágrimas y sudor –y aun así ha logrado mantener la casa en orden [risas].
También quiero agradecer a nuestro vicepresidente, Patrick Delmas, por mantener los puentes abiertos con los demás partidos de este Congreso –a quienes realmente no consideramos oposición, sino amistades disidentes– por fomentar el diálogo y la unidad que llevarán a nuestra patria hasta el siglo XXI.
Gracias además a su esposa por liderar los programas sociales para resaltar a nuestras mujeres, nuestras esposas, nuestras madres, nuestras hijas. Ya nadie da por sentado su belleza, ni su gracia. ¿No lo creen? ¿Quién no le ha cantado a su señora o a su novia o a su amante –yo les confieso que lo hago con mi señora– esa estrofa que resume el amor que sentimos los colombianos por nuestras mujeres?
Todo lo que yo trabaje, TODO ES PARA TI.
Tú eres quien tiene derecho, todo es para ti.
Lo que guardo aquí en mi pecho, todo es para ti.
El amor, que es lo más grande, todo es para ti.
Creo que la revolución femenina ha triunfado por fin [más risas].
Saludos también a los congresistas legendarios que hoy nos acompañan en este camino para llevar a la patria al siglo XI, perdón, XXI. Muchas gracias por asistir, doctor Gerlein, sabemos que hay otros asuntos que ocupan su mente, así que agradecemos su presencia.
Muchas gracias también al doctor García por venir aquí y llegar con tanta prontitud desde Sucre, lo que me cuentan es un logro de los colombianos y las colombianas que se desviven trabajando por la patria en Satena, muchas gracias.
En fin, les agradezco a todos por venir, incluidos los padres de familia que se han acercado a este recinto y que demuestran el verdadero espíritu y temple de los colombianos: A pesar de librar una lucha constante por mantener un puesto de trabajo con un salario mísero y una batalla eterna contra las deudas y el UPAC, saben que no es momento de quejas y que todos en la patria debemos concentrarnos en lo que importa, es decir, por supuesto, nuestros hijos.
La educación, el tema que nos ocupa hoy, es la prioridad más importante de la patria y por eso hemos creado varias comisiones para impulsar la expansión de su cobertura y la mejoría de sus contenidos.
Le damos entonces la bienvenida a la Comisión Nacional Para la Expansión de la Cobertura Educativa (CNPCE) y a la Comisión Nacional para la Mejoría de Contenidos Educativos (CNMCE), que serán integradas por honorables miembros de este dignísimo Congreso de la patria. No hay que preocuparse, ni mirar entre líneas, ni emitir sospechas, pues este Gobierno, en su política de integración nacional, entregará los cargos directivos acorde a los principios de igualdad y balance y a miembros de todos los partidos con representación política, para así asegurar su transparencia.
Trabajando en conjunto, estas nuevas comisiones se asegurarán de que todos los niños del país tengan acceso a educación de calidad y libre de ideología barata, a diferencia de ciertos países vecinos, y, además, de que tengan un lugar dónde pasar sus días, en vez de ponerse a recoger café o quién sabe qué. ¡Los niños a las aulas!
Este congreso, integrado, nacional, se asegurará de que así sea y de que la nueva generación de colombianos esté lista para afrontar los retos que esta patria supone, que nuestros niños algún día puedan encontrar un trabajo digno, bajo un jefe benévolo, incluso uno que pague las prestaciones a tiempo, y que nuestras niñas algún día puedan arropar y criar las generaciones venideras sin preocupaciones vanidosas.
Así se hará. Por ahora tengo que retirarme para seguir trabajando en el discurso del próximo siete de agosto, pero mientras tanto sepan que esos rumores esparcidos por la prensa viperina, por periodistas cooptados, por idiotas útiles y terroristas de civil sobre mi relación con la señorita Lewinski son simples y puras maquinaciones inventadas por la envidiosa oposición para desestabilizar a este gobierno y fomentar el caos.
No permitiremos la hecatombe. Estas acusaciones son falsas y ahora Hillary, los niños y yo hemos de regresar a seguir trabajando por el pueblo de Colombia.
Muchas gracias,
Dios los bendiga a todos.
William Esteban Clinton
Cerca a mi casa hay un hotel pequeño y recién construido que al parecer será inaugurado dentro de poco. El hotel contrató a John como vigilante y, puesto que me la paso entrando y saliendo del edificio en el que vivo, todos los días nos encontramos, nos saludamos y nos ponemos a charlar.
Hace unos días, John me contó que le gusta escribir y le pedí que me dejara leerlo. Accedió, pero dijo que se demoraría porque quería transcribir los poemas que tenía en un cuaderno a una hoja impresa para que yo me los pudiera llevar y que necesitaría conseguir ayuda para esto porque no sabe cómo manejar un computador.
Ayer me entregó tres poemas y me contó que dos de ellos los había escrito pensando en su hermano James (que se pronuncia como el “James” de James Rodríguez), quien era abogado de la Fiscalía y fue secuestrado hace más de 10 años en alguna parte del Meta. Todavía no saben nada de él.
Como por el Meta han pasado prácticamente todos los grupos ilegales que ha generado este país, la familia de John, los Silva Duque, no tienen idea de quién se lo llevó. Sin embargo, su otro hermano, Óscar, que también es abogado, decidió llevar el caso de alias ‘Simón Trinidad’ en buena parte, según me dijo John, para intentar, a través de él, ubicar a James entre los secuestrados de las Farc.
Pero no han logrado nada y siguen extrañando a su hermano.
John es un tipo amable y simpático. Vive solo con un perrito llamado “Pitufo”, pita partidos de fútbol amateurs los fines de semana y carga siempre consigo dos fotos: Una de su familia completa (James y su recientemente fallecido papá incluidos) y otra de James y él cuando ambos eran parte de la Policía.
Y quiero ayudarlo a dar con el paradero de su hermano. John quiere hablar con Gustavo Gómez, el periodista del programa Hoy x Hoy de Caracol Radio, pues cree que su hermano podría estar escuchándolo y quiere mandarle un mensaje.
Haré lo posible por contactarlo y contarle la historia, pero quisiera ayudar más. Sólo que no sé cómo. ¿Se les ocurre que podemos hacer por John y su hermano?
Por ahora, publiqué en mi blog los poemas que me dio -mientras le enseño a escribir en computador y montar su propia página- puesto que John me dijo que quería que más personas los leyeran:
“Por qué no lo cambiamos todo…”
¿Qué dicen? ¿Lo ayudamos?
Tan lindo es mi perrito
Siente mis pasos al llegar.
Brinca, salta, corre, ladra.
Se alegra su espíritu y el mío.
Tan lindo es mi perrito,
Con su lindo y frágil cuerpecito.
Algunos son medianos, otros son grandes,
Pero yo amo a mi perrito pequeñito.
Tan lindo es mi perrito,
Alboroza mi alma triste.
Éste sí es mi amigo,
Cuán dulce y tierna compañía.
Puedo dormir tranquilo.
Pues a mi lado está
Mi amigo, mi verdadero amigo.
Tiene por nombre “PITUFO” alias “MUÑECO”,
Mi perrito pequeñito.
Tan lindo es mi perrito,
Seca mis lágrimas ocultas
Cambiándolas por sonrisas,
Al menos por un ratico.
Es una verdadera luz en mi camino,
Alegría en mi tristeza,
Compañía tierna en mi soledad.
Éste sí es mi amigo, mi verdadero amigo.
Tan lindo es mi perrito,
Lo único que espera de mí
Son las caricias que le hago frotando su pelito
Por eso digo ¡tan lindo es mi perrito!
“Pitufo! alias “Muñeco”
Corre, brinca, salta, ladra
Siempre, cuando vengo a verlo.
Tan lindo es mi perrito,
A diferencia del humano,
No me lleva con la doble,
Su espíritu es muy sincero y noble.
Por eso ahora digo
Más quiero a mi perrito
Entre más conozco al hombre.
-John Silva Duque. (Ayudemos a John a encontrar a su hermano).
Dicen que viene una serpiente
Omnipotente y altiva
De alocada ambición
Y de costumbre furtiva.
Avanza, se arrastra con presunción
Pobreza, miseria y destrucción
Deja a su alrededor
Y quedamos sin ilusión.
No avistando que el fin aparece de repente
Víctima de su propio invento
Su orgullo y altivez
Han de sufrir un gran revés.
Es la guerrilla cual fiera hiriente
Pasa ríos, montañas, mares, ciudades y valles
Es la guerra ¡cuidado! viene la serpiente
¿De dónde? ¿Será de oriente o de occidente?
Nubes de polvo y fuego
Caen, arrasan sobre tal monstruo
Grita, contorsiona desde sus entrañas
Pronto cesarán sus artimañas.
Ya muerto el gigante
No queda más que seguir adelante
Para que nunca vuelva el horror, la guerra
De ninguna, de ninguna parte.
-John Silva Duque. (Ayudemos a John a encontrar a su hermano).
Hace poco tuve un sueño… y fue tan bello…
Soñé que de repente lo cambiábamos todo
Que mi hermano secuestrado al fin era liberado
Y fue grandioso aquello…
Tantos paisajes hermosos, ríos, montañas, llanuras se pierden
Esas cortas mentes de la guerrilla y de los paras
Ya no escuchan ni sienten
Porque de repente lo cambiamos todo.
¿No es suficiente lo arrasado por la muerte?
¡Basta ya de tanto dolor y sufrimieno!
¿Por qué no lo cambiamos todo?
¿No es tiempo suficiente para que cese ya la guerra y continúe inerte?
Un pueblo tan hermoso y bello
No merece tal suerte
¡Adiós a las armas, adiós a la desmedida ambición!
Todo lo podemos cambiar de repente y seguir tras una misma ilusión.
Un poco de buena voluntad
No lo echemos todo por la borda
Aún hay tiempo para alcanzar nuestros ideales y la libertad
Para que la guerra no continúe sorda.
Perseveremos con juicio, transparencia y verdad
La paz está cerca, muy cerca
A la vuelta de la esquina, nosotros, tu pueblo colombiano.
-John Silva Duque. (Ayudemos a John a encontrar a su hermano).